Vie. Dic 4th, 2020

La frecuencia cardíaca es un signo vital e importante con el que medir tu estado de salud. Es la responsable de medir la cantidad de veces por minuto que el corazón late o se contrae. Aunque debes tener en cuenta que su velocidad puede alterarse como consecuencia de una mayor actividad física, una amenaza a la seguridad o incluso por una emoción.

Las pulsaciones normales en reposo se sitúan entre 50 y 100 pulsaciones por minuto y son las que tiene una persona cuando está relajada. Tener una frecuencia normal no indica que no tengas ningún tipo de enfermedad, pero sí que es relevante para identificarlas.

Pulsaciones normales del corazón

¿Qué es la frecuencia cardíaca?

Podemos definir la frecuencia cardíaca como el número de veces que el corazón late durante un minuto, lo que se expresa en pulsaciones por minuto. Para un buen funcionamiento, el corazón ha de bombear sangre hacia todos los órganos a una frecuencia concreta y a una determinada presión, lo conocido como presión arterial.

Dada la importancia de este proceso, en cada latido se precisa un consumo de energía importante. Cada vez que el corazón late, bombea sangre con nutrientes y oxígeno al cuerpo y devuelve productos de desecho.

Es frecuente confundir el pulso con la frecuencia cardíaca. La frecuencia del pulso es equivalente al latido del corazón, ya que sus contracciones provocan un aumento de la presión arterial, lo que provocará un importante aumento del pulso.

¿Cuál es la frecuencia cardíaca normal?

Al nacer, la frecuencia cardíaca es elevada porque el organismo está sometido a una intensa actividad, pero a partir del primer mes de vida, esta desciende hasta alcanzar la edad adulta. A partir de los 20 años, se suele mantener estable. A pesar de ello, la frecuencia varía a lo largo de la noche y el día en función de diversos estímulos.

Cuando realizas una actividad física, tu corazón tiene una respuesta normal conocida como taquicardia, aunque en algunos casos se puede producir el efecto contrario, una bradicardia. En el primer caso, los latidos suelen ser 100 o más por minuto y en el segundo unos 50.

¿Cómo se calcula la frecuencia cardíaca máxima?

Para calcular la frecuencia cardíaca máxima que puede alcanzar tu corazón durante el ejercicio físico, necesitas utilizar tu edad. Esta se calcula restando a 220 los años que tienes.

Esto quiere decir que las pulsaciones por edades deben situarse en torno a los valores que presentamos a continuación:

  • Entre 0 y 20 años: 200 latidos por minuto.
  • A los 30 años: 190 latidos por minuto.
  • 
A los 40 años: 180 latidos por minuto.
  • 
A los 50 años: 170 latidos por minuto.
  • A los 60 años: 160 latidos por minuto.
  • 
A los 70 años: 150 latidos por minuto.

La frecuencia cardíaca basal es el opuesto a la máxima, es decir, es la frecuencia mínima para mantener tus funciones vitales activas. Las pruebas de esfuerzo son la mejor forma de valorar cuál es la frecuencia cardíaca máxima y debe realizarlas un especialista.

¿Por qué hay que controlar la frecuencia cardiaca?

Se han realizado diversos estudios que demuestran que existe una asociación entre el riesgo de muerte y la frecuencia cardíaca. Estos estudios se han realizado tanto en pacientes con insuficiencia cardíaca, como con cardiopatías isquémicas, en hipertensos y en pacientes sanos.

Pero estos estudios no solo se han realizado en humanos, sino que también se han realizado en animales mamíferos con una expectativa de vida corta y que además son los que más pulsaciones por minuto tienen como, por ejemplo, los ratones, que tienen entre 500 y 600 latidos por minuto. Su esperanza de vida es de uno o dos años.

En el caso de los elefantes o las ballenas, su esperanza de vida es de unos 60 años, lo que es muy longevo para los animales, y tienen entre 20 y 30 latidos por minuto.

Pulsaciones normales en reposo

La frecuencia cardíaca suele disminuir con el paso de la edad. En personas mayores de 10 años lo habitual es tener entre 60 y 100 pulsaciones por minuto. En cambio, los atletas suelen tener una frecuencia cardíaca en reposo entre 40 y 60 pulsaciones por minuto.

La frecuencia cardíaca aumentará como respuesta a una serie de variables, como pueden ser la temperatura corporal, el ejercicio, emociones diversas o la posición del cuerpo, al pasar de estar tumbado o sentado, a de pie de forma rápida.

Pulsaciones en el deporte

Cuando practicas ejercicio, lo que haces con el transcurso del tiempo es reducir tu frecuencia cardíaca general, aunque durante la práctica del mismo aumenta.

Si el objetivo de entrenar es estar en forma, no debes poner demasiada presión en el músculo cardíaco. No obstante, sí que es necesario que tu frecuencia cardíaca se eleve durante el ejercicio para proporcionar más energía y oxígeno al resto del cuerpo.

Que la frecuencia cardíaca sea menor como consecuencia de una actividad física habitual quiere decir que el corazón trabaja menos para llevar a los diferentes tejidos el oxígeno y los nutrientes que necesitan. Por lo tanto, se puede decir que aumenta su eficiencia.

Debes saber que es recomendable practicar ejercicio de forma regular para conseguir un ritmo cardíaco saludable.

Factores que influyen sobre las pulsaciones normales

Las pulsaciones normales se pueden ver afectadas por factores externos e internos. Los elementos más comunes que suelen afectar son:

  • Genética: afecta a las pulsaciones en reposo, tanto a las bajas como a las altas.
  • Franjas horarias: en función de la hora del día en la que te encuentres, tus pulsaciones cambian. Por ejemplo, durante la mañana son más bajas que por la tarde y cuando haces la digestión las pulsaciones aumentan entre un 10 y un 30 %.
  • Edad: ya hemos explicado que, a lo largo de la vida, cambia el ritmo cardíaco. Al nacer se tiene una alta demanda de sangre y conforme va pasando el tiempo, se adquieren pulsaciones estables y normales.
  • Género: el género también influye a la hora de valorar las pulsaciones por minuto. En el caso de las mujeres, tienen entre 5 y 15 pulsaciones más que los hombres.
  • Fármacos: al igual que hay medicamentos que causan fotosensibilidad, algunos pueden aumentar tu número de pulsaciones por minuto.
  • Temperatura: la temperatura ambiental puede hacer variar las pulsaciones normales. Tienes mayor número de pulsaciones cuando hace calor que cuando hace frío. Además, si experimentas un cambio brusco de temperatura, el cerebro envía estímulos para poder aumentar o disminuir la temperatura de órganos concretos.
  • Enfermedades: si el sistema inmunológico se encuentra deprimido debido a problemas como fiebre, anemia o infecciones, el ritmo cardíaco aumenta.
  • Deshidratación: la sangre se espesa cuando no estás suficientemente hidratado, por lo tanto, el flujo sanguíneo se obstruye y el corazón debe realizar un mayor esfuerzo para trabajar.

¿Cómo se puede medir la frecuencia cardíaca?

Para medir tus pulsaciones puedes hacerlo de forma manual o con un equipo especializado. Si lo quieres hacer sin ayuda de un monitor, puedes hacerlo con una arteria en la que sientas el pulso. Tienes siete puntos bien diferenciados en los que medir las pulsaciones: el pulso carotideo, cubital, poplíteo, radial, femoral, pulso medio y pulso temporal.

Habitualmente se utilizan el carotídeo y el radial porque son los más sencillos de encontrar.

¿Cómo medir el pulso carotídeo? Coloca el dedo medio e índice en la zona frontal del cuello, bajo el ángulo de la quijada. Posteriormente cuenta la cantidad de latidos que sientes en un tiempo de 60 segundos. El número resultante serán tus pulsaciones.

¿Cómo medir el pulso radial? Puedes medirlo de nuevo con los dedos medio e índice. No utilices nunca el dedo pulgar porque este dedo tiene su propio pulso. Para poder medir de esta forma el pulso, coloca los dedos citados sobre la muñeca y presiona hasta que lo sientas. Una vez lo notes, cuenta la cantidad de latidos durante 60 segundos.

Independientemente de la técnica que escojas para medir el pulso, debes estar en reposo si quieres percibir un valor normal y sin alteración.

¿Cómo mantener una frecuencia cardiaca normal?

La mejor forma de tener y mantener una frecuencia cardíaca normal es practicando ejercicio de forma regular. Cada una o dos semanas de entrenamiento aeróbico puedes conseguir una reducción en tu frecuencia cardíaca en reposo de un latido por minuto.

A pesar de que el ejercicio es importante para promover un ritmo cardíaco saludable, también puedes tomar otra serie de medidas para proteger la salud cardíaca. Entre ellas destacan las siguientes:

  • Elimina el tabaco de tu vida. Esta sustancia aumenta el ritmo cardíaco, por lo que reducir su consumo o eliminarlo puede llevar el ritmo a niveles normales.
  • Reducir el nivel de estrés. El estrés es un factor que puede aumentar tanto la presión arterial como la frecuencia cardíaca. La mejor forma de disminuir el estrés es practicando yoga, meditación y haciendo respiraciones profundas.
  • Perder peso. Si pesas más de lo debido, tu corazón tendrá que trabajar más para proporcionar nutrientes y oxígeno a todas las áreas del cuerpo.

En definitiva, mantener una frecuencia cardíaca normal es una de las formas más fáciles de proteger el corazón. Para ello puedes realizar deporte y utilizar la tecnología con la que poder controlar tanto el gasto energético como tus pulsaciones.

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