Jue. Oct 29th, 2020

 A días de que se discuta en el Senado el Proyecto de Ley Cultivo Seguro, el Dr. Diego Cruz destaca el rol del cannabis medicinal contra el manejo del dolor, y los avances médicos existentes para diagnosticar esta opción de tratamiento con precisión. El debate actual acerca de la Ley Cultivo Seguro, radicada en la Comisión de Salud del Senado, permite identificar varios ejes de discusión. Hay dos de ellos que se cruzan y que es necesario despejar. Por una parte, está el tema de la evidencia científica respecto a la efectividad del cannabis, especialmente en un área sensible como es el manejo del dolor. El otro, y de más profundidad, es el referido a la perspectiva clínica desde donde se enfoca la práctica médica y la relación con los pacientes. Respecto al primer tópico, es bueno establecer no solo la efectividad del cannabis, sino que ver la relación con el uso de fármacos tradicionales. El consumo de medicamentos sigue en aumento, lo que se ve reflejado en un reciente informe del Instituto de Salud Pública (ISP), en el cual se analizó la compra de medicamentos en farmacias durante el primer trimestre de este 2018. El documento reveló que los chilenos y chilenas adquirieron más de 11,6 millones de cajas de medicamentos en ese período. Entre los 20 medicamentos más vendidos, el primero es el antihipertensivo Losartán, seguido por los analgésicos y antiinflamatorios Paracetamol, Ibuprofeno, Migranol y Ketorolaco. Del total de los fármacos más vendidos, si se agrupan por tipo, el 58% corresponde a antiinflamatorios y analgésicos. En los últimos 10 años existen más de 19.000 estudios de los cannabinoides y sus posibles efectos sobre el dolor, dato extraído en una sola búsqueda en PubMed, dejando de manifiesto el gran interés que ha generado el tema durante la última década1. De estos estudios, varias revisiones sistemáticas de países como EE.UU y Alemania, han concluido que los cannabinoides disponibles tienen un rol analgésico modestamente eficaz, seguro y controlable en el tiempo. Así, se presenta como una opción terapéutica razonable en el tratamiento del dolor crónico no oncológico en pacientes que no presentan respuesta a los fármacos habituales. Es relevante también destacar que, en los países donde se ejecutan programas de cannabis medicinal, disminuye la ingesta de analgésicos y benzodiazepinas entre otros medicamentos2. En cuanto a la perspectiva con que se da la relación médico/paciente, es bueno reconocer que, con el avance de las ciencias de la salud, es cada vez más frecuente el término “medicina personalizada” o “de precisión”. Al respecto, el Dr. Claude Bernard señaló “la excesiva complejidad de los procesos fisiológicos y organismos donde se observan, impone el respeto a la idea de que no hay dos pacientes iguales”. El hallazgo de nuevos biomarcadores genéticos de susceptibilidad y respuesta a medicamentos, pone a disposición de los profesionales de la salud herramientas para tomar decisiones informadas respecto al mejor tratamiento en un paciente determinado, posologías adecuadas, evitar reacciones adversas y desarrollar nuevas drogas según el perfil genético-metabólico de los pacientes3. Hoy tenemos la oportunidad de empoderarnos a partir de este concepto de medicina personalizada, partiendo desde el cultivo personal de cannabis, siempre con la correcta asesoría y seguimiento. Si bien puede parecer una contradicción desde lo hipertecnológico, se puede destacar el estudio realizado por el Dr. Dustin Sulak que evidencia la eficacia y seguridad de los preparados artesanales para el manejo, en este caso, de las convulsiones desde el cultivo personal4. Esto nos debería orientar hacia generar los mecanismos para…

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